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Interlub SA de CV   Abril 2026

¿Por qué identificar dónde ocurre la fricción en lubricación industrial?


La fricción no es algo malo. Al contrario, es algo esencial para nuestra existencia. Gracias a la fricción podemos caminar, correr, conducir vehículos, hacer fuego, escribir con un bolígrafo o un lápiz. Además, no siempre queremos reducir la fricción. En las poleas, llantas y frenos de los automóviles queremos una alta fricción. Pero, claro, en rodamientos y engranes, queremos la menor fricción posible. Por lo tanto, identificar dónde se produce la fricción y qué queremos de ella es fundamental en la lubricación de máquinas.

Algunas veces no es porque el lubricante sea el incorrecto, sino porque no está bien aplicado. Es decir: se lubrica, pero no donde realmente ocurre la fricción. Y, en estos casos, si no se lubrica adecuadamente, el resultado es costoso: desgaste prematuro, aumento de temperatura, fallas inesperadas y pérdida de confiabilidad.

Y aquí es donde surge una pregunta fundamental: ¿realmente sabes dónde está ocurriendo la fricción en tus equipos?

Entender esto es uno de los pilares de una lubricación estratégica y el punto de partida de cualquier estrategia de confiabilidad.


Lubricación estratégica: más que aplicar producto

Para lograr una lubricación estratégica, es necesario cumplir seis principios fundamentales:

  • Lubricante correcto.
  • Lugar correcto.
  • Cantidad correcta.
  • Frecuencia correcta.
  • Herramientas correctas.
  • Personal correcto.

De todos ellos, uno suele subestimarse: el lugar correcto.

Y no se trata solo de aplicar lubricante en un componente, sino de garantizar que llegue exactamente al punto donde existe contacto y movimiento relativo.


¿Dónde está realmente la fricción?

La fricción ocurre donde dos superficies interactúan bajo movimiento relativo. Parece evidente, pero en la práctica no siempre lo es.

En muchos casos, esto puede parecer muy obvio. Por ejemplo, un eje de acero está montado en una chumacera con buje de bronce con ajuste deslizante. Este eje, el cual la parte externa está en contacto con la parte interna del buje, funcionará con una determinada rotación y, por tanto, las partes entrarán en fricción. Claramente, ahí está el punto que buscamos para aplicar el lubricante.

Aquí, el punto de lubricación es claro y accesible.


Cuando la fricción no es tan visible

Sin embargo, no son en todos los elementos de la máquina que se puede identificar el punto de fricción tan fácilmente. En cadenas, acoplamientos y válvulas, por ejemplo, el punto de fricción o algunos de los puntos de fricción están "ocultos", en el sentido de que no son visibles a primera vista.

En estos casos, la fricción ocurre en zonas ocultas, donde:

  • el lubricante no siempre llega correctamente,
  • el desgaste avanza sin ser detectado,
  • y las fallas aparecen de forma inesperada.

El impacto en la selección del lubricante

Saber exactamente cuáles son las partes en contacto y movimiento relativo es muy importante particularmente para la definición correcta del lubricante ideal (el punto número uno de la lubricación eficaz). Eso porque, para seleccionar el mejor lubricante, una de las condiciones de operación que se necesita saber es la velocidad del componente. O, mejor dicho, la velocidad relativa entre las partes en contacto.

Volvamos a los ejemplos:

Caso directo: buje de bronce

Si un eje gira a 1800 rpm dentro de un buje fijo: la velocidad relevante es la del eje, lo que facilita la selección del lubricante.

Caso complejo: cadenas industriales

Si un piñón gira a 1800 rpm, ¿el perno de la cadena también gira a esa velocidad? No. En realidad, el movimiento es oscilatorio, intermitente y de baja velocidad relativa. Esto cambia completamente el tipo de lubricante requerido.


De la lubricación básica a la lubricación estratégica

Aplicar lubricante sin comprender dónde ocurre la fricción, cómo se mueven las superficies, y en qué condiciones operan, es equivalente a lubricar “a ciegas”.

Y en mantenimiento industrial, como bien sabemos, lubricar a ciegas tiene consecuencias: mayor consumo de lubricante, fallas recurrentes, menor vida útil de los componentes y pérdida de eficiencia operativa.

Por ello, cuando se entiende la fricción, la lubricación deja de ser una tarea operativa y se convierte en una decisión estratégica, permite seleccionar el lubricante correcto según condiciones reales, optimizar intervalos de aplicación, reducir desgaste y consumo energético, y mejorar la confiabilidad de los equipos.

Esto es lo que define una lubricación estratégica: aplicar el lubricante especializado con precisión.

En Interlub, contamos con expertos en tribología y mantenimiento industrial que te ayudarán a encontrar los puntos críticos de la fricción a través de análisis de las condiciones del proceso, así como prácticas de lubricación y, después, elegir el lubricante industrial correcto para controlar la fricción en tu proceso y desatar todo el potencial de tu proceso.

Ponte en contacto con nuestro equipo y descubramos juntos cómo reinventar tu proceso industrial y lograr mejores resultados.






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